Mostrando entradas con la etiqueta A.C.V Isquémico Y Hemorrágico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta A.C.V Isquémico Y Hemorrágico. Mostrar todas las entradas

Hematoma Subdural

Concepto:

Es la acumulación de sangre en el espacio subdural. Este espacio es la zona que existe entre dos membranas que cubren el cerebro: la aracnoides y la duramadre. En cualquier persona, en situación normal, este espacio es virtual, al estar ambas membranas muy unidas o juntas. Si aparece una hemorragia, el espacio subdural es muy fácilmente expansible, a costa de colapsar el cerebro subyacente.
 Si atendemos a una clasificación por el tiempo de evolución, encontramos tres tipos de hematomas subdurales:
  1. Hematoma subdural agudo: los signos y síntomas aparecen en las primeras 72 horas.
  2. Hematoma subdural sub-agudo: las manifestaciones aparecen entre los 4 y 21 días tras el TCE.
  3. Hematoma subdural crónico: se manifiesta después de los 21 días del TCE.
El hematoma subdural es más frecuente que el epidural y está presente hasta en el 30% de los pacientes con TCE grave. 

Etiología:

El 50% de las ocasiones se asocia a TCE previo. El hematoma subdural aparece en un tercio de los pacientes con TCE severo (Glasgow < 9).
El HSD espontáneo aparece en pacientes con antecedentes de:
atrofia cerebral, alteraciones de la coagulación, senilidad, alcoholismo crónico, tratamiento con anti-coagulación, anti-agregación, y/o hepatopatía.
Casi siempre se asocia a focos de contusión hemorrágica cortical y a hipertensión intracraneal grave, por lo que su pronóstico, en general, es muy desfavorable.
La localización más frecuente es fronto-temporal.

Clínica:

El sangrado lento de las estructuras venosas retrasa la aparición de los signos y síntomas clínicos, por ello la colección hemática comprime el tejido cerebral subyacente durante un período de tiempo prolongado y puede causar isquemia y lesión tisular.
La presentación clínica depende del grado de lesión cerebral sufrida en el momento de la rotura del vaso (bien por traumatismo o por otros motivos) y de la velocidad de expansión del HSD.
Si el paciente aparece inconsciente desde el inicio de la clínica el pronóstico es malo ya que estos pacientes suelen presentar una lesión axonal difusa coexistente.

Los HSD se clasifican según el tiempo de evolución hasta la presentación
clínica:
  • Hematoma subdural agudo: son sintomáticos en las primeras 24 horas. El paciente puede estar inconsciente desde el traumatismo. En un 50-70% de los casos puede observarse un intervalo lúcido caracterizado por cefalea progresiva, náuseas y vómitos, crisis convulsivas y signos de focalidad neurológica. Mortalidad del 20% en los HSD no complicados y hasta el 50-90% de los complicados.
  • Hematoma subdural subagudo: la clínica referida en el hematoma subdural agudo aparece entre los 4 y 21 días tras el TCE. Varios días antes puede estar somnoliento y desorientado. Mortalidad en torno al 5% en los pacientes intervenidos.
  • Hematoma subdural crónico: es más frecuente en alcohólicos, en pacientes con tratamiento anticoagulante y en ancianos. En los ancianos el traumatismo puede ser mínimo y pasar inadvertido. El cuadro clínico está dominado por la cefalea, pensamiento lento, cambios de personalidad, obnubilación e incontinencia de esfínteres, pudiendo simular demencia senil o arteriosclerosis. Los signos focales como hemiparesia, afasia y convulsiones pueden simular un cuadro clínico de un tumor cerebral o de ictus isquémico.
Los signos y síntomas pueden ser muy sutiles o inespecíficos, pero hasta el 45% presentan debilidad o hemiparesia unilateral. Casi el 50% tiene una alteración del nivel de conciencia.
El HSD crónico puede haber sido en su fase inicial un HSD pequeño asintomático que ha ido aumentando por una combinación de hemorragia recidivante  y salida de plasma hacia el hematoma. En un momento determinado se alcanza un volumen crítico y el HSD se hace
sintomático.

Supervivencia en torno al 35-50% y viene determinada por el grado de lesión cerebral causado por la presión del hematoma expansivo sobre el tejido subyacente o por otra lesión intracraneal causada en el trauma inicial y no por el tamaño del HSD.

El HSD de la fosa posterior se cuantifica en un 1% del total. Causado por traumatismo de la zona occipital que rompe los vasos superficiales o los senos venosos. Provoca: náuseas, vómitos, cefalea y disminución del nivel de conciencia. En ocasiones aparece parálisis de pares craneales, rigidez de nuca, y signos y síntomas cerebelosos con papiledema.

En el TAC se aprecia HSD en fosa posterior que no cruza línea media, ni se extiende por encima del tentorio. Pronóstico nefasto, con una mortalidad del 95%.
La presencia de HSD en la infancia debe hacernos pensar de inmediato en la existencia de malos tratos. Muchos tipos de lesión pueden originar un HSD pero el “zarandeo” de los lactantes (sacudidas bruscas y repetitivas) pueden provocar un HSD. 

Diagnóstico de los hematomas subdurales:

1. Anamnesis: antecedentes de TCE
2. Exploración física:
  • Examinar la cabeza y detectar signos clínicos indicativos defracturas craneales con hundimiento.
  • Exploración general: frecuencia cardiaca, presión arterial y existencia de lesiones asociadas
  • Exploración neurológica: nivel de consciencia, escala de Glasgow, estado de los pares craneales y presencia de signos de hipertensión intracraneal (cefalea, vómitos, paresia del VI par, alteraciones cardiovasculares o alteraciones respiratorias), focalidad neurológica.
 3.Exploraciones complementarias
  • Hemograma 
  • Bioquímica: iones, función renal y hepática y glucemia. 
  • Coagulación 
  • Radiografías anteroposterior y lateral de cráneo. Permite objetivar fracturas de la bóveda craneal. 
  • TAC craneal: es la más importante, porque permite descartar otro proceso distinto a la HS como Ictus isquémico o hemorragia intraparenquimatoso

Tratamiento:

Medidas generales

  • Manejo de la vía aérea: mediante ventimask al 50%, la cual podemos ir modificando para mantener una SaO2 > 95%, siempre y cuando el paciente no necesite de una intubación endotraqueal y ventilación mecánica.
  • Canalizar vía venosa periférica: administrar una perfusión de suero fisiológico 1500 ml/24h. Está contraindicado el uso de sueros glucosados porque empeoran la función neuronal.
  • Corregir la hipotensión arterial mediante fluidos para mantener la PAS por encima de 90 mmHg.
  • Control de las heridas en cuero cabelludo, ya que estas son muy sangrantes y ayudan a que se produzca la hipotensión.
  • Tratamiento de la hipertensión intracraneal: se puede usar manitol y un diurético osmótico.

Tratamiento Quirurgico Urgente:
  • Valoración de tratamiento quirúrgico urgente con consulta a neurocirugía.
  • Hematoma epidural: Indicación quirúrgica en hematomas asintomáticos de más de 1 cm de anchura, pacientes con focalidad neurológica o signos de hipertensión intracraneal, o/ y todos los HED de fosa posterior.
  • Hematoma subdural: si produce escaso déficit neurológico y siempre que sea de pequeño tamaño, se puede optar por una actitud conservadora, esperando su reabsorción. En hematomas de mayor tamaño, con compresión, signos de HIC… se procederá a evacuación. 

A.C.V Isquémico Y Hemorrágico.

Un accidente cerebrovascular sucede cuando el flujo de sangre a una parte del cerebro se detiene. Algunas veces, se denomina "ataque cerebral" (derrame cerebral).

Si el flujo sanguíneo se detiene por más de pocos segundos, el cerebro no puede recibir sangre y oxígeno, y las células cerebrales pueden morir, lo que causa daño permanente.

Causas
Hay dos tipos principales de accidente cerebrovascular: accidente cerebrovascular isquémico y accidente cerebrovascular hemorrágico.

El accidente cerebrovascular isquémico ocurre cuando un vaso sanguíneo que irriga sangre al cerebro resulta bloqueado por un coágulo de sangre. Esto puede suceder de dos maneras:

Se forma un coágulo en una arteria que ya está muy estrecha, lo cual se denomina accidente cerebrovascular trombótico.
Se puede desprender un coágulo en otro lugar de los vasos sanguíneos del cerebro, o en alguna parte en el cuerpo, y viaja hasta el cerebro. Esto se denomina embolia cerebral o accidente cerebrovascular embólico.
Los accidentes cerebrovasculares isquémicos pueden ser causados por el taponamiento de las arterias. La grasa, el colesterol y otras sustancias se acumulan en la pared de las arterias y forman una sustancia pegajosa llamada placa.

Un accidente cerebrovascular hemorrágico ocurre cuando un vaso sanguíneo de una parte del cerebro se debilita y se rompe, lo que provoca que la sangre se escape hacia el cerebro. Algunas personas tienen defectos en los vasos sanguíneos del cerebro que hacen que esto sea más probable. Estos defectos pueden abarcar:

Aneurisma
Malformación arteriovenosa (MAV)

Factores de riesgo del Accidente Cerebrovascular:

La hipertensión arterial es el factor de riesgo número uno para accidentes cerebrovasculares. Los otros factores mayores de riesgo son:
  • Fibrilación auricular
  • Diabetes
  • Antecedentes familiares de la enfermedad
  • Colesterol alto
  • Aumento de la edad, especialmente después de los 55 años
  • Raza (las personas de raza negra son más propensas a morir de un accidente cerebrovascular)
Las personas que tienen cardiopatía o mala circulación en las piernas causadas por estrechamiento de las arterias también son más propensas a sufrir un accidente cerebrovascular.

La posibilidad de un accidente cerebrovascular es mayor en personas que llevan un estilo de vida no saludable por:
  • Tener sobrepeso u obesidad
  • Consumir alcohol en exceso
  • Consumir demasiada grasa o sal
  • Fumar
  • Consumir cocaína y otras drogas ilícitas
  • Las píldoras anticonceptivas pueden aumentar las probabilidades de tener coágulos sanguíneos. El riesgo es mayor en mujeres que fuman y tienen más de 35 años.
Síntomas
Los síntomas del accidente cerebrovascular dependen de qué parte del cerebro esté dañada. En algunos casos, es posible que una persona ni siquiera se dé cuenta de que ha tenido un accidente cerebrovascular.

Los síntomas generalmente se presentan de manera súbita y sin aviso o pueden ocurrir a intervalos durante el primero o segundo día. Los síntomas por lo general son más graves apenas sucede el accidente cerebrovascular, pero pueden empeorar lentamente.

Se puede presentar un dolor de cabeza, especialmente si el accidente cerebrovascular es causado por sangrado en el cerebro. El dolor de cabeza:
  • Comienza repentinamente y puede ser intenso.
  • Ocurre al estar acostado.
  • Lo despierta.
  • Empeora cuando se cambia de posición o cuando se agacha, hace esfuerzo o tose.
Otros síntomas dependen de la gravedad del accidente cerebrovascular y de la parte del cerebro afectada. Los síntomas pueden abarcar:
  • Cambio en la lucidez mental (incluso coma, somnolencia y pérdida del conocimiento).
  • Cambios en la audición.
  • Cambios en el sentido del gusto.
  • Cambios en la sensibilidad que afectan el tacto y la capacidad para sentir el dolor, la presión o temperaturas diferentes.
  • Torpeza.
  • Confusión o pérdida de memoria.
  • Dificultad para deglutir.
  • Dificultad para leer o escribir.
  • Mareos o sensación anormal de movimiento (vértigo).
  • Falta de control de esfínteres.
  • Pérdida del equilibrio.
  • Pérdida de la coordinación.
  • Debilidad muscular en la cara, el brazo o la pierna (por lo regular sólo en un lado).
  • Entumecimiento u hormigueo en un lado del cuerpo.
  • Cambios emocionales, de personalidad y estado de ánimo.
  • Problemas con la vista, incluso disminución de la visión, visión doble o ceguera total.
  • Problemas para hablar o entender a otros que estén hablando.
  • Problemas para caminar.
Pruebas y exámenes
Se debe hacer un examen completo. El médico:

Verificará si hay problemas con la visión, el movimiento, la sensibilidad, los reflejos, la comprensión y el habla. El médico y el personal de enfermería repetirán este examen con el tiempo para ver si el accidente cerebrovascular está empeorando o mejorando.
Auscultará para ver si hay un ruido anormal, llamado "soplo", al usar un estetoscopio para escuchar las arterias carótidas en el cuello. Un soplo es causado por flujo sanguíneo anormal.
Revisará la presión arterial, la cual puede estar alta.
Los exámenes le pueden ayudar al médico a encontrar el tipo, la localización y la causa del accidente cerebrovascular y descartar otros trastornos.
Una angiografía de la cabeza puede revelar cuál vaso sanguíneo está bloqueado o sangrando.
Un dúplex carotídeo (ecografía) puede mostrar si hay estrechamiento de las arterias del cuello.
Una tomografía computarizada del cerebro a menudo se realiza poco después del comienzo de los síntomas del accidente cerebrovascular. Asimismo, se puede hacer una resonancia magnética del cerebro en lugar o después de ésta.
Se puede hacer una ecocardiografía si el accidente cerebrovascular pudo haber sido causado por un coágulo sanguíneo proveniente del corazón.
Se puede realizar una angiografía por resonancia magnética (ARM) o angiografía por tomografía computarizada para ver si hay vasos sanguíneos anormales en el cerebro.
Otros exámenes abarcan:

Los exámenes de laboratorio incluirán:
  • tiempo de sangría
  • azúcar y colesterol en la sangre
  • exámenes de la coagulación sanguínea (tiempo de protrombina o tiempo parcial de tromboplastina)
  • conteo sanguíneo completo (CSC)
  • Un electrocardiograma (ECG) y un monitoreo del ritmo cardíaco para mostrar si un latido cardíaco irregular (como fibrilación auricular) causó el accidente cerebrovascular.
  • Tratamiento
  • Un accidente cerebrovascular es una emergencia médica. El tratamiento inmediato puede salvar la vida y reducir los problemas posteriores.
Es muy importante para las personas que están experimentando síntomas de un accidente cerebrovascular llegar al hospital lo más rápido posible.

Si el accidente cerebrovascular fue causado por un coágulo sanguíneo, se puede administrar un fármaco trombolítico para disolverlo.
Para que este medicamento haga efecto, es preciso que lo vea un médico y el tratamiento comience dentro de las 3 a 4 1/2 horas desde que los síntomas empezaron.
Otros tratamientos administrados en el hospital dependen de la causa del accidente cerebrovascular:

Anticoagulantes, como heparina o warfarina (Coumadin), ácido acetilsalicílico (aspirin) o clopidogrel (Plavix).
Medicamentos para controlar los síntomas, entre ellos la hipertensión arterial.
Procedimientos especiales o cirugía para aliviar los síntomas o prevenir más accidentes cerebrovasculares.
Nutrientes y líquidos.
Una sonda de alimentación en el estómago (sonda de gastrostomía).
La fisioterapia, la terapia ocupacional, la logopedia y la terapia de deglución se iniciarán todas en el hospital.

El objetivo del tratamiento después de un accidente cerebrovascular es ayudarle a recuperar la mayor funcionalidad posible y prevenir accidentes cerebrovasculares futuros.

La recuperación comenzará mientras usted está todavía en el hospital o en un centro de rehabilitación. Ésta continuará cuando se vaya a casa desde el hospital o el centro de rehabilitación.

Durante la recuperación de un accidente cerebrovascular, usted aprenderá cómo manejar: 
  • Problemas vesicales e intestinales.
  • Vivir en su casa en lugar de en un centro de cuidados médicos.
  • Pérdida del movimiento o la sensibilidad en una o más partes del cuerpo.
  • Problemas de nervios y músculos. 
  • Espasmos musculares.
  • Úlceras de decúbito.
  • Problemas del habla.
  • Rehabilitación de un accidente cerebrovascular.
  • Problemas para comer y deglutir.
  • Problemas de pensamiento y memoria.
  • Grupos de apoyo
Pronóstico
El pronóstico depende de:
  • El tipo de accidente cerebrovascular.
  • La cantidad de tejido cerebral dañado.
  • Qué funciones corporales han resultado afectadas.
  • La prontitud para recibir el tratamiento.
  • Los problemas para moverse, pensar y hablar con frecuencia mejoran en las semanas o meses siguientes a un accidente cerebrovascular.
Muchas personas que han sufrido un accidente cerebrovascular seguirán mejorando en los meses o años siguientes a éste.

Más de la mitad de las personas que tienen un accidente cerebrovascular son capaces de desenvolverse y vivir en el hogar. Otras personas no son capaces de cuidarse sin ayuda.

Si el tratamiento con trombolíticos tiene éxito, los síntomas de un accidente cerebrovascular pueden desaparecer. Sin embargo, los pacientes con frecuencia no llegan al hospital a tiempo para recibir estos fármacos o no pueden tomar estos fármacos debido a una afección.

Las personas que tienen un accidente cerebrovascular debido a un coágulo de sangre (accidente cerebrovascular isquémico) tienen una mejor probabilidad de sobrevivir que aquellas que tienen un accidente cerebrovascular debido a sangrado en el cerebro (accidente cerebrovascular hemorrágico).

El riesgo de un segundo accidente cerebrovascular es mayor durante las semanas o meses después del primero, y luego empieza a disminuir.

Nombres alternativos
Enfermedad cerebrovascular; Derrame cerebral; ACV; Infarto cerebral; Hemorragia cerebral; Accidente cerebrovascular isquémico; Accidente cerebrovascular de tipo isquémico; Accidente cerebrovascular hemorrágico